lunes, 13 de junio de 2011

Temple of the Seven Dolls

Sundays in Merida are a time when main streets around the historic center of town are closed off to traffic, allowing bicycles and pedestrians to enjoy a leisurely family stroll down Paseo de Montejo. In Merida, as well as in smaller towns such as Izamal, the center plaza (zócalo) hosts a Sunday fair replete with food, folkart and live music. Regional favorite cochinita pibil is a popular Sunday dish and can be found everywhere from restaurants to random street corners (where it is only sold on Sunday).  Sunday is also a time for many families to load up the car and head out to of Yucatan’s amazing archaeological sites, particularly as there is no charge for Mexican citizens on Sunday. On Sunday no work was to be done on Sr. Calabaza so we all piled into the rental and headed out for a day of discovery.

Los domingos en Mérida son un momento cuando las calles principales del centro historico están cerradas al tráfico, permitiendo a ciclistas y peatones disfrutar de una caminata tranquila familiar por el Paseo de Montejo. En Mérida, así como en otros pueblos y ciudades más pequeñas como es Izamal, las plazas centrales o el zócalo son sitios para ferias dominicales que ofrecen comida, artesanía y música en vivo. El platillo regional cochinita pibil es el plato tradicional de domingo, lo cual se puede encontrar en varios lugares desde los restaurantes hasta en unas esquinas de la calle (pero únicamente los domingos). Los domingos también ofrecen a las familias la oportunidad de salir de la ciudad para visitar uno de los sitios arqueológicos mágicos del Yucatán, sobre todo porque no hay cobro para los Mexicanos con credencial todos los domingos. Dado que no le iban a hacer nada al Sr. Calabaza este día, nos subimos todos (Cynthia, Aldair, Cindy, Eric, Plinio y yo…sorry Ervin) al coche rentado y salimos en nuestro día de aventuras. 



Nuestra primera parada, que fue a solo unos 10 minutos de la ciudad, fue el sitio arqueológico de Dzibilchaltún, lo cual significa “donde hay escrituras sobre piedras planas.” Diferente a los sitios más visitados de Tulum y Chichen Itzá, había pocos lugares prohibiéndole el paso a la gente. Una de las estructuras más impresionantes de Dzibilchaltún es el Templo de las siete muñecas, donde fueron encontradas siete esculturas pequeñas (que ahora se encuentran en el museo de antropología en la Cd. de México). Dos veces al año, en los equinoccios de la primavera y del otoño el sol brilla través del templo por la puerta principal. En los solsticios del verano y del invierno el sol también brilla por las ventanillas ubicadas en ambos lados de la puerta


Our first stop, located only about 10 mins. away from Merida was the archeological site of Dzibilchaltún (tzee-BEEL-chal-toon), meaning “place where there are writings on the flat stones.” Unlike the more well-known sites of Tulum and Chichen Itzá, there are few ropes limiting entrance into certain areas. One of the most impressive structures at Dzibilchaltún is the Temple of the Seven Dolls where seven small sculptures (now in the anthropology museum in Mexico City) were found. Twice a year, on the fall and spring equinoxes, the sun shines directly through the main doorway. On the summer and winter solstices the sun also shines through the smaller windows located on either side of the doorway.


Walking from the Temple of the Seven Dolls the pathway leads past a chapel built in the 16th century by the Spanish with stones taken from where pyramids had once stood. The path continues around to the Xlacah cenote. A dip in the cenote was a welcome refresher after our walk through the ruins.

Caminando desde el Templo de las siete muñecas, el sendero pasa por una plaza central al lado de una capilla del siglo 16 construida por los españoles con piedras de las pirámides que allí se encontraban y termina en el cenote Xlacah. Una nadada en el cenote fue muy refrescante después de nuestra caminata por las ruinas.

From Dzibilchaltún we made our way to the entrance of Progreso, a popular beach town located only about 30 mins. from Merida. Progreso also receives various cruise ships throughout the year and is an important international commercial cargo ship area. In Progreso we turned East and drove toward our second destination of Telchac Puerto, a much smaller beachside village where we decided to set up camp for the afternoon.


Our niece Cindy grabbed the opportunity to instruct her brothers in helping construct a mini-shade atop some rocks as we watched dark clouds begin to gather in the North.

Del sitio de Dzibilchaltún manejamos hasta la entrada de la ciudad de Progreso, una ciudad playera aproximadamente 30 minutos de la ciudad de Mérida y una de las favoritas para los Meridanos. Durante todo el año Progreso recibe las visitas de varios cruceros y también es un punto importante internacional para barcos de carga. En Progreso, fuimos hacía el Este y manejamos a nuestra segunda parada en Telchac Puerto, un pueblo más pequeño donde decidimos instalarnos por la tarde. Nuestra sobrina, Cindy, aprovechó la oportunidad para instruir a sus hermanos en la construcción de una sombrita mientras veíamos como iban formando nubes oscuras al Norte.

After a dip in the Gulf of Mexico, which reflects various shades of emerald green as opposed to the clear turquoise of the Caribbean, we climbed back into the car and drove further East past numerous signs offering “fried fish by the kilo” to the even smaller fishing village of San Crisanto. We had initially planned to take a boat tour through the mangroves in the area, a service offered by one of the first sustainable tourism projects along the Yucatan gulf coast, yet voted against this as menacing clouds continued to form in the North and were now moving West, not to mention we all had a little sunstroke and exhaustion from our stop in Telchac Puerto.

Rather than a stay in San Crisanto on this tour, we headed back to Progreso for a stroll along the newly remodeled malecón (boardwalk area) which was full of Sunday families gathered on the beach, under restaurant palapas in the sand, and along the boardwalk.


Después de otra nadada, ahora en el Golfo de México, lo cual refleja varios tonos de esmeralda en vez de la turquesa del Caribe, nos subimos nuevamente al coche y seguimos otro poco hacia el Este, pasando varios letreros que ofrecían “pescado frito x kilo” hasta llegar al pueblo aún más pequeño de San Crisanto. Nuestro plan había sido tomar una lancha por los manglares en el área, un servicio que ofrece uno de los primeros proyectos en el Yucatán de turismo sustentable en el golfo de México, pero decidimos que no era el mejor momento dado las nubes que seguían formándose en el Norte y que ya iban al Oeste, ni se diga de la insolación y agotamiento que todos sentíamos después de la parada en Telchac Puerto.

En vez de quedarnos más tiempo en San Crisanto en esta ocasión, regresamos a Progreso para caminar por un rato por el malecón remodelado que se encontraba repleta de familias domingueras echadas en la playa, debajo de las palapas restauranteras en la playa, y caminando por el amplio andador. Después de caminar a la estatua del fundador de Progreso, Juan Miguel Castro, caminamos de regreso por el malecón mientras se presentía la lluvia por su olor.


Following a walk to the statue of Progreso founder Juan Miguel Castro, we meandered back along the boardwalk as the smell of rain wafted in the air. Back in the car we joined the Sunday family trek back to Merida and experienced yet another Yucatecan monsoon that, as we found out later, was the worst rainstorm so far this year. Luckily, our rental had windshield wipers and a good driver! We passed numerous cars parked on the side of the road in an attempt to wait out the rain; I wonder how Sr. Calabaza will feel about these afternoon rains in the future.  As we drove up to the house following our family day of adventure, we were suddenly reminded the house windows had been left open and the laundry hung out to dry. Oops!

Ya en el coche de nuevo nos formamos en línea de vehículos domingueros familiares que ya se iban de regreso a Mérida y de repente vivimos otra aguacero yucateco lo cual, como descubrimos más tarde, fue el peor aguacero de la temporada hasta el momento. Afortunadamente, el coche rentado contaba con limpia brisas y un buen chofer! Pasamos varios coches estacionados al lado de la carretera esperando que se acabara el aguacero; me pregunto cómo se sentirá el Sr. Calabaza durante las tardeadas lluviosas en el futuro. Al llegar a la casa después de nuestro día de aventuras, de repente vimos que se habían quedado abiertas las ventanas de la casa y la ropa colgada para que se secara….uuups!!

1 comentario:

  1. Beautiful area for a great adventure! History, architecture, the sea, sun and rain, shared with family. Happy for you. 'rents

    ResponderEliminar